¿Por qué apostar por el coaching dentro de la empresa?

El coaching es considerado una técnica valiosa dentro de las organizaciones ya que permite mejorar las relaciones entre los integrantes de la plantilla con el objetivo final de conseguir la eficacia y profesionalidad de los empleados.

Está claro que el trabajo en equipo es fundamental para la organización y para ello es necesario que todos los componentes de la plantilla sean eficientes, se respeten y se valoren tanto en el trabajo como en un ámbito ajeno. A veces cometemos el error, inconscientemente, de no valorar el trabajo de otros compañeros, rechazando también lo buenas que pueden llegar a ser sus propuestas de mejora o ideas. Precisamente a través del coaching ejecutivo lo que se pretende es reforzar los equipos de trabajo para que estos convivan de forma coordinada y compenetrada.

Beneficios del coaching en la empresa


Entre los principales beneficios del coaching encontramos:

Desarrollo de competencias específicas que toda persona requiere tanto en su vida personal como profesional y genera un gran valor agregado tanto para el colaborador como para la empresa.
Permitir a los colaboradores encontrar sentido de propósito y valor en su vida y rol en la organización.
Gestión del fracaso. Por desgracia (o no), en el ámbito laboral no todo son éxitos, así que aprender a gestionar las derrotas y aprender de ellas para mejorar en los próximos pasos o proyectos.
Refuerzo de valores fundamentales y compromisos de los empleados.
Permite desarrollar una cultura de feedback (retroalimentación) y reconocimiento.
Motiva a los colaboradores a obtener resultados que no consiguen por sí mismos y están comprometidos a lograrlos.
Fomenta la comunicación al interior de la organización.
Está claro que el coaching interviene en diferentes ámbitos. En el plano laboral actúa de forma concluyente al capacitar a los empleados para llevar a cabo su trabajo. Mientras que, en el ámbito personal, el coaching ayuda a las personas identificar su propia identidad, creciendo y enriqueciéndose como persona. Y es que, el coaching es un método de capacitación que tiene la finalidad de desarrollar el potencial de las personas de manera metódica, estructurada y eficaz.

No hay que olvidar que muchas personas pueden llegar a caer en depresión por problemas en el trabajo, anulando todas sus habilidades y motivaciones. Por tanto , siempre es interesante y beneficioso implementar un programa de coaching en toda organización.

Los retos comunicacionales de los CEO en los próximos años

En la actualidad hay algunos factores esenciales para el éxito de una organización. En el ámbito mercantil, las empresas deben plantearse en primer término su supervivencia a base de un buen posicionamiento en el mercado y del cuidado de sus clientes. Pero hay otros retos para los cuales las empresas exitosas deben estar preparadas.

Sin duda una de las responsabilidades de los chief executive officer (CEO) es prever el futuro próximo y prepararse para los nuevos retos. El desarrollo y actualización de la imagen corporativa es, hoy en día, un factor esencial para el éxito de una empresa. El proceso de globalización económica mundial las obliga a ser conscientes, racionales y agresivas en la planeación, control y cambio de la percepción que los diferentes públicos tienen sobre ellas. El no considerar la importancia de este aspecto puede llevar a la organización no sólo a la pérdida de su reputación, sino a su desaparición misma.

El pensar en una estrategia empresarial determinada debe estar directamente relacionado con lo que la organización desea alcanzar en su misión y provocar en la percepción de sus diferentes audiencias. Una reciente encuesta realizada a nivel mundial por la consultora PWC * pone de manifiesto que los elementos comunicativos van a tender hacia el video y la creación de contenidos en base a historias, preferentemente motivando las emociones de sus públicos.

Una de las conclusiones del citado informe es que el streaming, los servicios de vídeo bajo demanda, el auge de los vídeos en móviles y las mejoras a la hora de descubrir contenido, van a ser claves para crecer.

Pero muchas organizaciones exitosas aún no reparan que para ello deben apostar por construir relaciones. En primer lugar, a base de alianzas estratégicas con expertos en el sector del entretenimiento y los media. Una percepción especialmente apuntada por los directivos españoles frente a un menor número de CEO’s internacionales. Pero también con los clientes y otros stakeholders que deben participar en la confección y difusión de los contenidos de la marca.

Estamos frente a un mundo que cambia a gran velocidad. Lo que el recientemente fallecido sociólogo polaco Zigmunt Bauman acuñó como la ‘sociedad líquida’ o modernidad líquida donde las realidades sólidas de nuestras generaciones anteriores se han desvanecido “dado paso a un mundo más precario, provisional, ansioso de novedades y, con frecuencia, agotador”**. Es por ello que otro de los retos es ser ágiles en los golpes de timón de la nave en función de los cambios de escenarios y de los hábitos de consumo de los consumidores (y pensamiento de los ciudadanos).

Los nuevos escenarios que se dan en este nuevo entorno pasan por aportar experiencias vivenciales de mayor calidad. Las organizaciones deben apostar por desarrollar nuevos modelos de negocio y más variedad de servicios que incrementen las experiencias positivas de sus usuarios.

Muchas de esas experiencias ya se están generando en los entornos digitales. Vienen de la mano de la inversión en nuevas tecnologías. La presencia en esos campos se hacen imprescindibles lo que conlleva estar preparados para ampliar las inversiones en innovación y en apostar por realizar constantes análisis de comportamientos para detectar rápidamente los cambios.

Para ampliar las temáticas de este artículo se recomienda leer:

XX Encuesta Mundial de CEOs
Pero, ¿qué es la modernidad líquida?
Zygmunt Bauman y la sociedad líquida
Doctor Joaquim Marquès

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La Comunicación de Marketing Integrada (CMI), una herramienta imprescindible

Cada vez más a menudo observamos cómo las empresas más ágiles tienden a sincronizar la comunicación de sus acciones de marketing, publicidad y relaciones públicas en un único plan integral. Desde la Academia se ha empezado a explicar este tipo de actuaciones: CMI o comunicación de marketing integrada (IMC por sus siglas en inglés) donde, tras su aplicación, se constata un cambio a positivo de las actitudes de los clientes hacia la marca, con incrementos en la lealtad a la organización y aumentos de rentabilidad.

Todas las organizaciones, sean empresas privadas, entidades públicas, ONG’s, etc. tienen un conjunto de colectivos con los que se comunican de manera reiterada a lo largo del tiempo. Son conocidos como stakeholders (clientes, medios de comunicación, instituciones, empleados, accionistas, proveedores…). En función de cada caso estos públicos ‘objetivo’ serán unos u otros, teniendo cada uno más peso e importancia en cada situación y momento.

En el pasado esta comunicación se establecía de manera diferenciada, en función de las peculiaridades de cada caso y, en muchas ocasiones, por diferentes departamentos de la organización y sin coordinación entre ellos. Pero los nuevos tiempos conllevan cambios. La nueva economía, esencialmente de base digital, ha cambiado las reglas del juego y la comunicación que se establece con cada uno de ellos debe seguir una estrategia común y es conveniente que esté alineada con el plan estratégico general de la organización (business plan).

Es, en ese contexto, donde la aplicación de una CMI cobra todo su sentido, siendo más eficaz en la consecución y cumplimiento de los objetivos estratégicos de la organización rentabilizándose, de esa manera, las acciones al máximo. Es una tendencia de mercado que las empresas deben aplicar para adaptarse a los nuevos escenarios y ser más competitivas.

LA CMI (también referenciada a veces como comunicación integrada de marketing o CIM) vincula los objetivos de diferentes actuaciones (marketing, publicidad, relaciones públicas, comunicación interna, externa, promoción de ventas…) a los objetivos generales de la organización.

Una de las primeras defunciones de este concepto fue propuesto por Duncan y Everett[1] a finales del siglo pasado: «strategic coordination of all the messages and means used by an organization to influence the perceived brand value». Es a partir de la pasada década cuando las organizaciones empiezan a aplicar la CMI de manera progresiva. En el caso de sociedades con orientación comercial, se pretende un aumenta de las ventas y los márgenes del negocio. En el ámbito institucional, los objetivos suelen tener un espectro social y el público genérico son los ciudadanos.

LA CMI trata de establecer una colaboración fluida entre departamentos que anteriormente acostumbraban a vivir de espaldas, incluso en contienda directa por defender su espacio o, incluso, adquirir el del contrario. Ahora se trata de alienar los diferentes equipos en torno a unos objetivos comunes. Que hablen y se entiendan. Para ello el diseño de la estrategia e implementación de la táctica y las acciones derivadas deben engranarse sabiendo cuál debe ser el terreno de cada uno, apostando en cada momento por aquellos equipos con más fortaleza.

Algunas observaciones finales que se deben tener en cuenta en la producción de contenidos: una apuesta por la calidad (sobre todo en el ámbito digital donde los buscadores castigan la difusión de la producción ‘basura’); la emocionalidad que juega un papel importantísimo en la viralidad; la construcción de unos mensajes impactantes; tener en cuenta la cocreación (contar con la colaboración de sus públicos en la sociedad), los influencers… todo ello ayuda a un mejor posicionamiento de la marca, sea esta institucional (marca-país, o ciudad) o sea comercial.

En suma, hay que repensar el cómo, cuándo y a quién comunicar con una máxima: el máximo impacto.

Para más información:

Efectos de la comunicación integrada de marketing a través de la consistencia estratégica: una propuesta teórica y metodológica
How Integrated Marketing Communications (IMC) works?
Comunicación Integrada de Marketing: Un acercamiento a la evolución del concepto
Modelling the Influence of Integrated Marketing Communication on Customer Behaviour
[1] Duncan y Everett (1993, p.31). Duncan, T., y Everett, S. (1993). “Client Perceptions of Integrated Marketing Communications”. Journal of Advertising Research 33 (3), pp. 30-39.

Doctor Joaquim Marquès

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El Internet de las cosas no está a la vuelta de la esquina

l Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) no está tan cercano como desde muchos ámbitos se plantea. La interconectividad de los objetos, un desiderátum que revolucionaría la hiperconectividad en el planeta, significa que las cosas dispongan de conectividad a Internet en cualquier momento y lugar mediante una serie de redes que preferentemente serían inalámbricas.

La posibilidad que un sinfín de objetos estén conectados de manera permanente aportaría un raudal astronómico de datos, situación que posibilitaría una gestión mucho más eficiente lo cual transformaría la forma de hacer negocios. Algunos estudios estiman que en 2020 podrían existir hasta 50.000 millones de objetos conectados.

El problema para una implementación real de IoT no estriba en la necesidad que ingentes millones de cosas necesiten dispositivos de conexión, tema ya de por sí de difícil implementación aunque con la robotización y miniaturización progresiva de los dispositivos resulta factible, sino de otro aspecto mucho más profundo: la necesidad de disponer de suficientes direcciones de internet, también conocidas como IP (Internet Protocol).

Y es que las IP, tal como se conocen actualmente, se han agotado. Cada ordenador, router, impresora, móvil… tiene asignado un número diferenciado que sirve para identificarlo y localizar el lugar en que se encuentra. En la actualidad la tecnología que soporta este protocolo es conocida como IPv4, que tiene una capacidad limitada a algo menos de 4.300 millones de direcciones.

Es por ello que para que IoT sea una realidad antes se deba evolucionar desde la versión 4 (conocida como IPv4), a la sexta (IPv6), operativa desde mediados de 2012. Este último protocolo ampliaría la capacidad de direcciones hasta los tres mil 400 sextillones lo cual resolvería el problema. La primera versión de IP se creó en 1979. Desde entonces se han ido evolucionando al socaire de las necesidades y las posibilidades de desarrollo tecnológico. La versión 5 no pasó nunca de ser experimental por lo que la evolución de IPv4 debe ser la IPv6.

Inicialmente no parece un problema grave. Se implementa el nuevo estándar y asunto resuelto. Pero son pocos los que se han decidido a evolucionar. No llega al 15%, según Google, las direcciones IP que ya utilizan IPv6 en todo el mundo. En España el 0,12%. ¿Por qué si el IPv4 es un sistema agotado (no quedan direcciones por asignar y se reutilizan) las empresas, instituciones, particulares… no apuestan por usar IPv6?

Cada dirección IP, en la versión 4, está formada por cuatro grupos de números que varían desde 0 hasta 255 dando como resultado una dirección que, como máximo, puede llevar 12 dígitos. En la versión 6 esta dirección es alfanumérica y puede alcanzar hasta 32 dígitos (considerablemente más largo).

Ello implica una serie de retos que aún no han sido resueltos. El principal es la seguridad. Por esa razón muchas corporaciones tienen miedo a la fuga de datos. Ipv6 debe incorporar IPsec, un sistema de cifrado en el proceso de transmisión de datos, que debe certificar que no pueda modificarse durante el desplazamiento digital. Otro riesgo no resuelto aún es la cohabitación durante unos años de ambas versiones y la problemática de acople con lo cual los datos pueden quedar expuestos a accesos indebidos. Hay muchos negocios que no se pueden permitir el riesgo.

Además, hay que recordar que gran parte de las conexiones a Internet se realizan desde redes inalámbricas. El IoT demandará mayores capacidades de red que no podrá cubrirse con velocidades de 4G por lo que se debería pasar del 5G (banda ancha ultrarrápida) hasta 200 veces más rápido que la conectividad a través de 4G. Un ejemplo: descargar un archivo multimedia de unos 800 MB. En 5G en apenas un segundo En 4G se tarda una media de 30 segundos. Pero esa es otra historia que dejamos para un artículo posterior.

Doctor Joaquim Marquès

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Cómo rebajar la liquidación del IRPF antes de finalizar el año

Con el fin de año a la vuelta de la esquina, siempre es interesante conocer algunas de las acciones que se pueden poner en práctica para rebajar la liquidación del IRPF que presentaremos la próxima primavera en Hacienda.

Antes de nada, destacar que lo óptimo es realizar un precálculo del impuesto que quedará por pagar cuando tengamos que presentar la correspondiente autoliquidación y valorar qué decisiones podemos tomar en este fin de año pasa así minimizar los costes.

A continuación detallamos algunas posibilidades para rebajar la liquidación del IRPF antes de finalizar el año:

  • Las aportaciones a los planes de pensiones, a los planes de previsión social empresarial, a los planes de previsión asegurados, a las mutualidades de previsión social y, a las primas satisfechas a seguros privados que cubran exclusivamente el riesgo de dependencia severa o gran dependencia reducen directamente la base imponible, con el límite máximo conjunto deducible de la menor de las siguientes cantidades: 8.000 € anuales o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio, independientemente de la edad.
  • Las aportaciones realizadas a los sistemas de previsión social del cónyuge, cuando dicho cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo ni de actividades económicas o los obtenga en cuantía inferior a 8.000 euros anuales, reducen la base imponible con el límite máximo de 2.500 euros anuales.
  • Si tienes una plusvalía tácita en un bien o derecho y piensas transmitirlo en breve, quizás sea más conveniente hacerlo a primeros de 2017 que a finales de este año porque así se retrasará la integración de la ganancia patrimonial un año y, además, tributarás a una tarifa con medio punto porcentual menos en cada tramo.
  • Si eres propietario y tienes previsto alquilar un piso, recuerde que, si se utiliza como vivienda, y no como oficina, tendrás derecho a una reducción del rendimiento neto obtenido del 60%.
  • Aportaciones a una cuenta ahorro – empresa, en el caso que tengas previsto montar un negocio antes de 4 años (Sociedad Nueva Empresa), pudiendo deducir el 15% de las aportaciones, con el límite de 9.000 € anuales.
  • La amortización anticipada de la hipoteca o préstamo destinado a la adquisición de la vivienda habitual también es deducible con limitaciones si se tiene derecho a la deducción por inversión en vivienda habitual.
  • Los contribuyentes mayores de 65 años podrán excluir de gravamen las ganancias patrimoniales que se pongan de manifiesto con ocasión de la transmisión de elementos patrimoniales (no necesariamente inmuebles), siempre que el importe (total o parcial) obtenido por la transmisión se destine en el plazo de seis meses a constituir una renta vitalicia asegurada a su favor, con el límite de 240.000 €.
  • La ley también prevé deducciones por donativos y otras aportaciones a las entidades sin fines lucrativos, como ONG, fundaciones, asociaciones declaradas de utilizada pública.
  • Finalmente indicar que a partir de 1/01/2017 el importe obtenido por la transmisión de los derechos de suscripción procedentes de valores cotizados se califica como ganancia patrimonial en el período impositivo en que se produzca la transmisión y sometida a retención, en lugar de la regla de minoración del coste aplicable hasta 31/12/2016.

La emergencia de la Posverdad y la práctica de la Desinformación

Un nuevo concepto que se pone de moda. Posverdad, la palabra del año, a caballo de las prácticas electorales desarrolladas por el recién elegido nuevo presidente estadounidense, Donald Trump a lo largo de la campaña electoral. El tremendo efecto que causan las mentiras en los ciudadanos, en los electores, mucho más allá de la denuncia de estas prácticas. Y el gran beneficio que se consigue con esas prácticas. La desinformación al poder.

La táctica consiste en difundir una serie de rumores, plenos de inexactitudes, cuando no directamente falsedades, en torno a los competidores. Gracias al apoyo de miles de seguidores en las redes sociales, o directamente de bots, la falacia se difunde de manera espectacular y muy rápidamente. Esta actividad genera un gran engagement muy rápidamente, con la consecuente redifusión que, en muchas ocasiones, readapta el mensaje original, vía meme’s, por ejemplo, aportando nuevas creatividades, plagadas también de inexactitudes, pero muy graciosas. La mentira se reproduce de manera viral alcanzando altísimas proporciones de difusión y contagiando amplias capas de la población. Muchos receptores, impactados a través de las emociones y los sentimientos que les despiertan, no reflexionan sobre la veracidad o no de esa información.

Tradicionalmente la comunicación entre emisor y receptor ha ‘corrido’ a través de los medios: los periódicos y los medios audiovisuales. La observancia de una correcta práctica periodística, en busca de la verdad, del contraste de fuente y de la confirmación de datos, a menudo impide que estas artimañas perversas consignan su objetivo. Sin embargo, en ocasiones, algunos medios de comunicación devienen actores en la retransmisión de esas falacias debido al debilitamiento de la obligación de contrastación de los hechos que relatan. El alto componente de rating que aportan muchas de esas mentiras, cargadas de elementos espectaculares, incitan a los profesionales de la comunicación a utilizarlas con una clara apuesta por el infotaintment.

Pero con el desarrollo de las TIC, el advenimiento de los nuevos medios y la popularización de las redes sociales, elementos todos ellos propios de este inicio del siglo XXI, los emisores ya no precisan de intermediarios para impactar en los receptores. La información se transmite sin los necesarios “controles de calidad” que aporta el profesional de la materia.

Este tipo de actividades entran de lleno en el campo de la desinformación. Una buena definición de ese concepto la aportan Shultz y Godson: “Información deliberadamente falsa, incompleta o errónea, diseñada para engañar y desorientar… para manipular personas o grupos predeterminados y crean la falsa información” [1].

Cuando la parte afectada, obligada a reaccionar, intenta establecer la verdad de los hechos, esta comunicación reactiva se difunde de manera mucho más lenta y con menor viralidad, de tal manera que una gran parte de las personas impactadas inicialmente se quedan exclusivamente con la versión primigenia, la incorrecta.

En consecuencia, si la ética es escasa, o brilla por su ausencia, esta práctica comunicacional basada en la mentira proporciona extraordinarios réditos. En el ámbito electoral, la velocidad a la que se desarrollan las campañas y, en ocasiones la brevedad de estas, impide que los electores lleguen a ser conocedores de este tipo d engaños. Su decisión de voto acaba siendo influida por un sinfín de mentiras sin que la posterior verdad llegue a impactarles. Por tanto, sale a cuenta mentir y no se paga el castigo que ello implica. Toda una tentación para muchos spin doctors, asesores y estrategas políticos que, en pos del fin último, apuestan por estas prácticas. Lo que importa es conseguir ganar. No importa cómo.

Frente a estas estrategias espurias la manera más adecuada para enfrentarlas, a mi modo de ver, es la capacitación mediática y alfabetización comunicacional de los ciudadanos de tal manera que puedan detectarlas, neutralizarlas y rechazarlas.

Doctor Joaquim Marquès

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La revolución BIG DATA. Una apuesta por mejorar la experiencia de los consumidores

El Mobile World Congress, el evento anual más importante del planeta sobre comunicaciones inalámbricas móviles y negocios, que se celebra a principios de año en Barcelona, es el escenario donde el banco BBVA desarrolla pruebas de big data. La primera, en 2012, se centró en analizar el impacto económico del Congreso en la ciudad mediante el análisis de las transacciones realizadas con el dinero de plástico. El uso de tarjetas de crédito fue examinado antes, durante y después del certamen para determinar los lugares y horarios donde se generaba más movimiento, una información muy útil para que muchas empresas ajustaran sus acciones de márquetin y ventas.

Es un ejemplo de cómo el big data ayuda a mejorar el negocio. Su aplicación se puede ampliar a múltiples sectores. Pensemos en el mundo de la restauración, la venta de coches o el consumo estacional de productos de temporada. Todos ellos susceptibles de utilizar esas informaciones. Mediante la recolección de datos se consigue una gestión más eficiente y se mejoran los ratios del negocio. También podemos pensar en múltiples utilidades para el consumidor: se posibilita crear ofertas personalizadas, optimizar la experiencia del comprador o usuario, reducir los tiempos de espera…

Turismo Madrid es otro claro caso de utilización de los datos para la mejora de la actividad comercial en la capital de España, también de la mano de BBVA. Los datos pudieron visualizar como un evento singular: el Día del Orgullo Gay, por ejemplo, aumentaba un 24% las ventas en diversas zonas de la ciudad.

Gracias a las TIC las empresas están acaparando un gran volumen de datos. Ya no solamente de sus clientes actuales, de los potenciales o de los de la competencia, sino de aspectos que tienen que ver con toda la cadena de valor del negocio. Desde el propio producto, la fijación de precios, el comportamiento de los canales de distribución en cada momento, o las mejores promociones para cada segmento y territorio. Estamos de lleno en el mundo del big data, o como se le conoce más técnicamente: el procesamiento masivo de datos. La compilación de enorme cantidad de datos, gracias al avance de la tecnología que, de otro manera, sería imposible de visualizar apra la mente humana.

El ámbito de aplicación es enorme. Telefónica I+D y el Fútbol Club Barcelona iniciaron hace unos años una colaboración en esta línea, un proyecto pionero, a medio camino entre el análisis de datos y la teoría de redes, según relata Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter, para determinar patrones de juego y conocer las jugadas más óptimas dentro del terreno de juego, gracias a la predictibilidad de las jugadas, con la intención de conservar el máximo tiempo posible la posesión del balón.

No es el único. Otros equipos de fútbol como el Borussia Dortmund, el Benfica o el Real Madrid, han decidido investigar en esta dirección. Así, podemos relatar experiencias como la del footbonaut que ayuda a los profesionales del fútbol a optimizar sus pases, a prevenir sus lesiones, a estimular su potencialidad o a reaccionar en menor espacio de tiempo… En esta línea, existe incluso una película que ficciona este tipo de realidades: Moneyball: Rompiendo las reglas, donde los ojeadores son substituidos por estadísticas. Hoy en día la tecnología big data es utilizada a gran escala tanto en la NBA como en la NFL americanas.

Pero el fenómeno escapa al mundo estrictamente empresarial. Abasta campos como el de la política, la salud, la educación o la ciencia. En 2012, los spin doctors del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidieron crear un grupo de analistas (medio centenar), dentro del equipo de campaña exclusivamente centrado en al búsqueda e interpretación de la multitud de datos que se recibían. La intención era doble: obtener aquellos que sirvieran para persuadir a los votantes dudosos, y asegurarse que los fieles fueran a votar. Se consiguió detectar esos nichos y cuáles eran los mensajes publicitarios que mejor funcionaban mejorando de esa manera el impacto y la segmentación.

Es muy previsible que en los próximos años se consolide un fabuloso negocio en torno a los datos, hasta el punto que se ordene este mercado de una manera estructurada, tal como en su día sucedió con otros bienes y valores (el mercado de Futuros y Opciones, las Lonjas de cereales, de metales preciosos, de acciones…). La pregunta no es si pasará. La cuestión es cuánto tardará en suceder.

Doctor Joaquim Marquès

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La publicidad transmediática y el uso de las redes sociales

Inmersos ya de pleno en la era digital, la aseveración de que ‘el cliente es el rey’ cobra la máxima dimensión gracias a las posibilidades de interconectividad y multimedialidad que las personas atesoran, sobre todo en aquellas culturas socialmente más avanzadas.

Es, en ese contexto, donde quiero poner de manifiesto la necesidad, diría que la imperiosidad, que se vive en el ámbito de la publicidad de apostar definitivamente por la transmedialidad en las campañas publicitarias.

Hemos de preguntarnos en qué medida en nuestro país se usa este recurso y, de qué manera se integra el uso de las redes sociales en las campañas transmediáticas. Incluso, avanzando un paso más, podemos preguntarnos qué tipos de redes sociales son las más efectivas en función del tipo de interacciones que cada una de ellas consigue.

Con el uso masivo de la interactividad por parte de gran parte de la sociedad (en los países con un desarrollo amplió de la banda ancha), el proceso clásico de la comunicación por el que se vehiculaba el mensaje (emisor-canal-receptor) transmuta de la antigua unidireccionalidad hacia la multiplicidad de conversaciones, teniendo importantes consecuencias en la creación de los contenidos, también de los publicitarios.
La interactividad plantea la posibilidad del receptor de modificar los relatos que recibe del anunciante. Es por eso que la apuesta debe centrarse en potencia la narrativa transmedia apostando por un proceso de inmersión a través de diferentes plataformas. El transmedia exige que el usuario participe. Ya no es una opción. Es una necesidad para que el éxito de la campaña. Los usuarios deben convertirse en cocreadores.
La utilización de las redes sociales para la expansión de los relatos se vislumbra como vital. Engrandecen el proceso comunicativo, lo viralizan y se hace de manera cuasi instantánea.

Diferentes estudios científicos han intentado medir la intencionalidad de esta actividad publicitaria para saber si hay diálogo y, en qué medida, éste es positivo. La primera pregunta es si el receptor asume, o no, el rol de emisor. Otros estudios, focalizados en los medios de comunicación, apuntan la no potenciación de esas conversaciones. Frente a la interacción de los usuarios no se vislumbra interacción por el usuario primigenio, en ese caso el medio de comunicación.

En el campo de la publicidad empiezan a llegar algunos estudios, sobre todo desde Estados Unidos, que están midiendo el nivel de eficiencia de esas acciones transmediáticas, especialmente la desarrollada en las redes sociales. Hasta ahora el foco se ha puesto en Facebook aunque el rápido crecimiento de otras redes, como Instagram, hace necesario ampliar los campos de investigación.

Hasta la fecha, al menos en España, la monetización de la inversión en publicidad transmediática no es muy exitosa. Al menos así lo atestiguan algunas investigaciones atendiendo no sólo al volumen de conversaciones generadas, sino también al nivel de cocreación de las campañas, a la modificación de los contenidos y mensajes, a la difusión mediante la viralización de los contenidos.

La medición del éxito de este tipo de campañas publicitarias ya no se plantea simplemente con un alto nivel de respuesta a través exclusivamente de los likes. Se debe potenciar el desarrollo de ‘memes’, de evolución en los contenidos narrativos, de cocreación en los relatos que deben ser abiertos, etc. La potenciación de nexos de relación más estrechos con las audiencias pasa por niveles de implicación mayores.
Para ello, la construcción de los relatos que se enmarcan en esas campañas deben ser especialmente construidos para los distintos tipos de públicos pero con algunos elementos en común: la utilización de la emotividad y la apuesta por los elementos persuasivos.

Doctor Joaquim Marquès

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La importancia del coaching ejecutivo

Según la ICF (International Coaching Federation) el concepto de coaching es definido como:

“Una relación profesional continuada que ayuda a obtener resultados extraordinarios en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas.”

Lo cierto es que, actualmente, en España y en países de habla hispana la curiosidad por el coaching está en auge y, como consecuencia de esto, son ya más de 1.200.000 referencias en español en Internet.

Concretamente el coaching ejecutivo está considerado, a día de hoy, como una herramienta eficaz para el crecimiento de las organizaciones. Una disciplina enfocada a la obtención de los mejores resultados de éxito en la empresa.

Lo que se propone el coach es que su cliente logre todas las metas que se plantee. Una metodología cada vez más común, puesto que son muchas las horas que el personal de cualquier plantilla comparte.

Es por esto que el proceso de coaching se está consolidando como una de las mejores inversiones para lograr objetivos y metas de la organización; ya que se consigue obtener el mayor partido del personal, además de lograr una completa integración de los equipos de trabajo.

Y es que, todos tenemos objetivos, pero ¿sabemos cómo alcanzarlos? En ocasiones la incertidumbre puede anular nuestras habilidades y capacidades de organización para lograr los objetivos. Un programa de coaching está especialmente diseñado para ayudar a las personas en estos momentos de incertidumbre, en los que necesitamos potenciar nuestro rendimiento.

Está claro que una inversión en coaching ejecutivo por parte de cualquier organización no es dinero desaprovechado; es más, a corto plazo se pueden manifestar los primeros resultados positivos de esta disciplina.

Los ‘millennials’ imponen las nuevas reglas de juego

Los ‘millenials’, aquellas personas nacidas entre principios de los años 80 y finales de los 90, están dispuestos a revolucionar el mundo de los negocios. Se trata de una generación de nativos digitales, multipantalla y multiispositivo, es decir, con una enorme capacidad por hacer varias cosas a la vez.

Poco a poco, esta generación de jóvenes altamente preparados y exigentes van marcando las pautas de un nuevo entorno en las oficinas en el que reina la flexibilidad y las áreas comunes para los trabajadores. Una dinámica de trabajo muy diferente a la que muchas grandes empresas no estaban o están acostumbradas.

Para esta generación las oficinas tradicionales ya son cosa del pasado. Los millennials reivindican cambios a los líderes empresariales. Son partidarios de fomentar espacios colaborativos ya que creen que así pueden aumentar la productividad y los beneficios de la compañía.

Tampoco creen en los sitios fijos. La posibilidad de trabajar desde cualquier lugar con conexión a Internet, ya sea dentro o fuera de la oficina, es mucho más importante que un sueldo alto. Están convencidos de que el tiempo que se pasa en la oficina no es directamente proporcional a la productividad, sino que puede originarse precisamente el efecto contrario. Y ya que las nuevas tecnologías nos lo permiten, ¿por qué no trabajar desde donde uno desea o rinda mejor?

La pertenencia a una comunidad es otro de los factores clave para esta generación. Y es que, posiblemente, no existe millennial que no tenga, mínimo, un perfil en redes sociales. Por este motivo espacios comunes como la cafetería o zonas de reunión u ocio son clave para desconectar del trabajo, relacionarse y recargar pilas.

Sin lugar a dudas, la cultura organizativa está cambiando. Los líderes empresariales están introduciendo cambios en las áreas de trabajo, adecuando sus negocios a las necesidades de sus equipos. Cumplir con esta demanda no es tarea fácil, pero así son los millennials, una generación muy bien preparada, social, inquieta y con una enorme capacidad crítica. Está claro que la primera generación crecida en la era de Internet tiene aún mucho por decir.