Fue la empresa más valiosa de Canadá. Dominó con mano de hierro la telefonía corporativa hasta el punto de que parecía imposible trabajar sin sus dispositivos. Ejecutivos, gobiernos y grandes empresas dependían de ellos a diario. Y, sin embargo, BlackBerry quebró en tiempo récord hasta desaparecer del mapa. No hubo forma de resucitarla.
Hablamos de RIM (Research In Motion), aunque el mundo la recuerda por el nombre de su producto estrella: BlackBerry. Si no perteneces a la generación Z, recordarás perfectamente aquellos smartphones con teclado físico que se convirtieron en símbolo de productividad, modernidad y estatus profesional.
De líder absoluto a “crackberry”
El nacimiento de una adicción empresarial
A comienzos de los años 2000, cuando el iPhone aún no existía y el mercado estaba dominado por Nokia y las PDA de Palm, Mike Lazaridis y Jim Balsillie introdujeron una innovación clave: un teclado físico integrado y, sobre todo, un plan de datos vinculado al dispositivo.
BlackBerry permitió algo revolucionario para la época: estar permanentemente conectado al correo electrónico. Aunque funcionaba sobre redes 2G, era suficiente para cambiar la forma de trabajar. El resultado fue un éxito arrollador.
La dependencia fue tal que los usuarios no podían separarse del dispositivo. De ahí nació el término “crackberry”, un juego de palabras que comparaba su uso compulsivo con una adicción. El mercado corporativo estaba rendido… pero el mundo estaba a punto de cambiar.

El punto de inflexión: ignorar al consumidor
El iPhone y Android: el error que lo cambió todo
En 2007 llegó el iPhone. Poco después, Android. BlackBerry cometió un error que compartiría con otras marcas, pero lo pagó más caro: pensó que eran solo teléfonos.
La compañía confió en que su teclado físico vencería a las pantallas táctiles, subestimó el poder del diseño, ignoró el potencial de las tiendas de aplicaciones y se aferró a un sistema operativo propietario. Cuando reaccionó, lo hizo tarde y mal, con dispositivos poco competitivos como la BlackBerry Torch.
Android se expandió sin precedentes y BlackBerry siguió cerrada a la integración. BB10 llegó demasiado tarde y sin apoyo suficiente de desarrolladores ni usuarios.
Decisiones estratégicas que aceleraron el fracaso
Errores que destruyeron la ventaja competitiva
1. El desastre del BlackBerry PlayBook
Un tablet caro, mal diseñado, sin mercado claro y con dependencias absurdas como la conexión obligatoria al móvil. Fue un fracaso inmediato que erosionó la confianza de inversores y accionistas.
2. Cobrar por el correo electrónico
BlackBerry creyó que su correo “ultraseguro” justificaría un sobreprecio. Pero el mercado demostró que los usuarios no estaban dispuestos a pagar por algo que otros ofrecían gratis con una diferencia de segundos. La seguridad extrema interesaba a pocos.
3. Diseño y prestaciones fuera de mercado
Hasta 2013 no lanzó un dispositivo realmente atractivo: el Z10. Llegó seis años tarde, con especificaciones inferiores, un diseño poco original y un precio propio de líderes de mercado… cuando ya no lo era.
4. Dependencia de los operadores
BlackBerry apostó todo a su relación con los operadores y descuidó el marketing de consumo. Mientras Apple y Samsung conquistaban al usuario final, BlackBerry seguía hablando solo a empresas y carriers.
Cultura empresarial y ego: el enemigo invisible
El éxito actuó como una droga. La posición dominante generó ego, lentitud y resistencia al cambio. Las decisiones se retrasaban, la visión estratégica se fragmentó y la empresa reaccionaba en lugar de liderar.
Este colapso cultural fue tan profundo que incluso inspiró el libro Losing the Signal, llevado al cine en una película que retrata cómo una compañía puede perder el rumbo cuando confunde éxito pasado con invulnerabilidad futura.
Lecciones empresariales que deja BlackBerry
- 1. El éxito no protege del fracaso.
- 2. Ignorar al consumidor es letal.
- 3. Innovar tarde equivale a no innovar.
- 4. La cultura empresarial puede hundir una empresa
- 5. El mercado cambia más rápido que las organizaciones
ENEB: aprender de los errores antes de cometerlos
En ENEB analizamos casos como el de BlackBerry para formar líderes capaces de anticipar el cambio, tomar decisiones estratégicas y evitar errores que han destruido compañías multimillonarias.
Nuestros programas están diseñados para desarrollar visión, pensamiento crítico y liderazgo adaptativo en un entorno empresarial cada vez más volátil.
BlackBerry no desapareció por falta de tecnología ni de recursos, sino por falta de adaptación. Fue víctima de su propio éxito y de una estrategia incapaz de evolucionar al ritmo del mercado.
Su historia es una advertencia clara: ninguna empresa está a salvo del fracaso si deja de cuestionarse a sí misma. Si quieres conocer más casos de empresas que en su día fueron exitosas, pero fracasaron, te animamos a conocer el Caso de Yahoo.


















